El alto porcentaje (> 90%) de estudiantes que no leen por interés personal, habla de la dificultad de la actividad para ser elegida y adoptada como vivencia permanente. A los padres nos corresponde facilitar el contacto con el libro y velar por su permanencia. Ha de ser un empeño personal y como tal conllevará un pequeño coste o desgaste, pero es muy importante que trabajemos para que esta habilidad se adquiera pronto, desde pequeños, desde la infancia.

Las ventajas de la lectura y el libro (a largo plazo) o de leer con una cierta frecuencia, puede que no sean evidentes, pero son importantes:

1. Entretiene y divierte en cualquier lugar y momento.
2. Puerta de acceso al conocimiento. El libro a través de su lectura, instruye y enseña. Actividad imprescindible en cualquier sistema educativo.
3. Mejora la habilidad de pensar. Desarrolla el pensamiento crítico, también el divergente (creativo), ayuda a tener criterio sobre ciertas cosas, amplia el horizonte de posibilidades, mejora el desempeño y la adaptación al cambio.
4. Potencia la imaginación, la lectura es una buena aliada del teletransporte sin desplazamiento, del viaje gratuito y placentero.
5. Moviliza conexiones y zonas cerebrales que benefician el funcionamiento cognitivo de nuestro cerebro (lóbulo frontal, lóbulo occipital y lóbulo temporal).
6. Hace la vida familiar durante la etapa escolar más llevadera, menos angustiosa y problemática. Una buena habilidad lectora podemos relacionarla con éxito escolar.
7. Establece una nueva vía de comunicación padres-hijos.

¿Qué podemos hacer para que la imposición y el castigo no nos acompañen en esta tarea?

Veamos algunas sugerencias:

• Llevemos a los niños a las librerías y a las bibliotecas, que huelan a papel escrito, que vean personajes mágicos, que hojeen y descubran. Iniciarlos en la adquisición de su biblioteca personal.
• Establecer horarios en los que no tenga cabida la electrónica, la TV.
• En vacaciones o viajes, elegir lugares que os permitan vivir de una forma más natural, en los que dependáis más de vosotros mismos y en donde la lectura sea una elección favorecida.
• Hacer uso de la lectura compartida, leer con vuestros hijos, comentar lo que hayáis leído, pedir opinión, reforzar la comprensión del texto, en definitiva hablar de lo experimentado, mostraros felices por haber compartido ese momento.
• Haced de modelos, leer en su presencia.
• Inicialmente cuando no se tiene el hábito adquirido, proponer libros poco extensos, de fácil lectura y temática de interés o libros no muy extensos con ilustraciones de apoyo. Apoyarse en el cómic, combinarlo con la lectura de un libro.
• Cuando os pidan ayuda y necesiten alguna explicación, pedirles que lo lean ellos de nuevo, ayudarles a descifrar, no resolváis por ellos, no tenéis que demostrarles que lo sabéis, planteároslo como una colaboración en su aprendizaje. Una cosa es facilitar y otra sustituir o reemplazar.

Pensemos en ello. No abandonemos antes de empezar. Como decía Cervantes en Don quijote, no estar experimentado en las cosas del mundo hace que aquellas que tienen algo de dificultad parezcan imposibles. Practiquemos, entremos en el mundo de lo posible.